Ollero

*Por Pablo Marín García San Miguel y Pablo Méndez-Monasterio Silvela

 

1. ¿Qué opinión le merece la última reforma de LOTC, por la cual se dota al Tribunal de fuerza ejecutiva para hacer cumplir sus sentencias? ¿Cree usted que era necesaria o es suficiente con los mecanismos preexistentes?

 

El Tribunal Constitucional ha de conjugar en su tarea una doble actitud. Por una parte, ha de controlar a los legítimos Poderes del Estado; por otra, ha de hacerlo con el mayor respeto autocontrolándose. Solo se pronuncia sobre una ley cuando se plantea un recurso de inconstitucionalidad. Así ha ocurrido con la que usted alude, por lo que habrá que esperar la oportuna sentencia.

 

2. Existen voces en alza, que abogan por una supresión del Tribunal Constitucional, y su integración como una como una sala especial del Tribunal Supremo. ¿Qué opina al respecto? ¿Cree que sigue siendo necesario un órgano jerárquicamente superior a efectos prácticos al Tribunal Supremo?

 

Kelsen, inspirador del llamado control "concentrado" de constitucionalidad, señalaba una peculiaridad del Tribunal que suele ignorarse: su tarea sería la de un "legislador negativo", que no pone derecho sino que lo quita, tampoco hace justicia del caso sino que se ciñe a la transcendencia constitucional que el asunto aporte etc. La función del Tribunal Supremo es bien distinta y el Constitucional no pretende reduplicarla. Lo normal es que cuando anula una de sus sentencias no la sustituya por otra propia sino que retrotrae el asunto para que sea el Supremo es que emita una nueva. En resumen, que muchos de los que pretenden acabar displicentemente con el Tribunal terminan demostrando un escaso conocimiento de su función.

 

3. ¿Hasta qué punto es justo, en el sentido amplio de la palabra, que el tribunal pueda decidir arbitrariamente qué asuntos resuelve primero, sin tener en cuenta la fecha de entrada en Registro de los mismos?

 

Debo reiterar lo que acabo de afirmar. Nada habría más imprudente que seguir sistema en realidad tan anárquico. Si un órgano judicial plantea sucesivamente diversas cuestiones sobre un mismo problema, ¿habrá que esperar para resolver la última a que se hayan resuelto antes todas las que han ido entrando en registro sobre lo divino y lo humano? ¿Debe resolverse un recurso de amparo antes que otro posterior de inconstitucionalidad, que condicionará a su vez a otros amparos? Y, por no seguir preguntando, ¿está reñido con la justicia utilizar el sentido común?

 

4. ¿Qué opinión le merece el escaso control que se hace a los candidatos a ser magistrados del Tribunal Constitucional, en relación con otros países como Estados Unidos?¿Reformaría algún aspecto del sistema de elección, por ejemplo, la proposición de candidatos por las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas? ¿Cree usted que estos aspectos favorecen a la politización de la institución?

 

Estando de visita en USA viví la sesión dedicada al futuro magistrado, hoy dimisionario, Souter. Yo experimenté una similar en julio de 2012, de lo que da fe el Diario de Sesiones del Congreso, accesible por internet. Me parece lógico que los magistrados del Constitucional sea elegidos por los representantes de los ciudadanos. En España sobran ejemplos de en qué medida la independencia del magistrado no se ve por ello afectada.

 

5. Usted que es magistrado, ha escrito numerosos libros, y ha sido profesor, ¿qué es lo que más valora en un escrito jurídico? ¿Puede dar algún consejo a los alumnos de esta asociación?

 

Me parece decisiva la compasión con el lector. Hay que escribir bien. Ojalá algún día el Constitucional sirva de ejemplo. Para escribir bien es necesario leer bien. La primera exigencia de justicia con el lector es sujeto-verbo-predicado.

 

Fundamento Jurídico

666-936-966

asociacionfundamentojuridico@gmail.com