Entrevista Antonio Garrigues

Crónica de la entrevista a Antonio Garrigues Walker

 

El pasado viernes 19 de diciembre de 2014 los miembros de Fundamento Jurídico, Francisco de la Fuente Cardona, Guillermo Blanco Cenjor y Pablo Méndez-Monasterio Silvela tuvieron la oportunidad de realizar una entrevista a Antonio Garrigues Walker, Presidente de honor del Despacho de abogados Garrigues, en su despacho de la calle Hermosilla. A continuación se recoge una crónica de la conversación mantenida y sus cuestiones principales.

 

Los avances tecnológicos, el futuro del Derecho y la Universidad.

En el mundo actual cada vez se producen avances científicos y tecnológicos con mayor rapidez los cuales abren nuevas posibilidades de actuación y plantean desconocidas cuestiones a los juristas, y a la sociedad en general. Por ello explica Antonio Garrigues que “ante todo avance científico y tecnológico tiene que haber necesariamente un avance jurídico”.

En este contexto resulta especialmente importante la formación que reciben los jóvenes y no parece que la Universidad española se esté adaptando a estos cambios. Afirma Antonio Garrigues que “vosotros seguís dando prácticamente lo mismo que yo estudiaba. O sea que no ha habido variación ninguna. No se os da formación tecnológica, no se os da científica, no se hacen estudios interdisciplinares”.

Consecuentemente, nos encontramos, en su opinión, con “un vacío de abogados que sepan, que conozcan a fondo el mundo tecnológico. Creéis que lo conocéis pero no lo conocéis. No conocéis las implicaciones que conlleva, el tema delictivo,… Es un mundo en el que España tiene un déficit tremendo y lo mismo pasa en el ámbito científico”. Añade que las dobles titulaciones en Derecho y otra materia tienen el sentido de que un abogado pueda también “conocer la realidad económica, contable” y nos anima a destinar nuestros esfuerzos a ello: “Ese es el tema al que vosotros deberíais dedicaros”.

 

Cualidades que debe tener un buen abogado.

Comenzó Antonio Garrigues pidiéndonos un ejercicio de autocrítica para no sólo conocer nuestras cualidades sino nuestras carencias. Siente que hay una tendencia por parte de jóvenes abogados en pensar “que como ya han hecho un esfuerzo, ya han hecho todo lo que tenían que hacer” (refiriéndose a los estudios universitarios).

El primer déficit que observa es el de “comunicación tecnológica, vosotros domináis los aparatos pero no estáis en red, contactando con otra gente, buscando movimientos similares”. En segundo lugar, el déficit idiomático. Así, “este problema afecta a la globalización y, sobre todo, a vuestra capacidad de competencia en el futuro. Vosotros vais a competir con abogados europeos que hablan muchos más idiomas que vosotros. No es que el saber idiomas te haga mejor abogado, lo que ocurre es que el no saber idiomas te limita mucho tu carrera profesional”. En tercer lugar afirma que “hay un déficit de mente global”. Garrigues explica que por ello hay un déficit de movilidad. “En el mundo anglosajón a los 18 años los jóvenes aunque estén muy malitos se ponen en marcha y salen. En cambio, en España hasta que salen de casa pasa mucho tiempo y eso no puede ser porque debilita. En cambio una persona que hace la maleta y se va de España y se pasa 6 meses en un sitio cambia el chip. Incluso los que tienen menos recursos pueden buscar una solución: becas, por ejemplo. Hay una movilidad realmente muy pequeña”. En cuarto lugar, se refiere a la ausencia de conocimientos de Derecho anglosajón cuando los estudiantes salen de la Universidad ya que “el common law está invadiendo parte del sistema codificado” y al desconocimiento del Derecho de la Unión Europea, pues “estudiáis un poco de instituciones, pero no estudiáis Derecho europeo. Cuando voy a las universidades y hablo con los profesores me dicen ´´ Antonio no hay medios para más…´´”. Además es partidario de que haya mayor movilidad de profesores extranjeros y nacionales. Si bien, termina con un mensaje de optimismo: “Un español que tenga conocimientos idiomáticos, que empiece a cuestionarse una mayor profundidad en el mundo tecnológico tiene un gran futuro asegurado. Es un tipo de persona demandada. Tendría salida inmediata en el mundo laboral”.

 

Principales requisitos para formar parte del equipo de su despacho.

Un currículum bueno, competencia idiomática, el tipo de personalidad y habilidades, experiencias internacionales que aporten al equipo y calidad humana. “El tema ético siempre es muy subjetivo pero valoramos la integridad, la autenticidad de la persona. Y sin ningún problema ideológico o sectario”.

 

Experiencia destacable en su carrera como abogado que le haya marcado especialmente.

“A mí lo que me ha marcado ha sido el proceso de institucionalización de este despacho. Un tema muy importante para el mundo de la abogacía, en el sentido de que cuando yo empecé, nosotros éramos mi padre, mi tío y yo. Mi padre era un abogado internacionalista y mi tío un abogado mercantilista. Éramos unos doce o trece. Yo, en tanto en cuanto mi madre era americana), viajaba a EEUU y al ser abogado hablaba con firmas de abogados y les preguntaba que cómo hacían, porque por aquél entonces ellos tenían firmas de abogados de 200 o 300 empleados. A mí me parecía algo enorme. Lo que hiceg fue trasladar a España el modelo institucional de estos despachos. Ya soy presidente de honor y aunque me muera la firma continuará. Ha muerto mi compañero Rodrigo Uría y sigue siendo un despacho competitivo, ha muerto Pombo e igual. Es decir, lo importante es la institución no la persona.

Entonces, ese proceso de institución es el que yo recomiendo a todo el mundo desde el primer momento. Que sepáis que el tema de la abogacía profesional tiene, en mi opinión, grandes oportunidades, pero hay que hacerlo con inteligencia.

La institucionalización ha sido mi experiencia más destacable en el sentido de que he tenido que vencer muchas dificultades y establecer nuevas reglas. Dicho esto mi mérito es muy limitado, yo lo que hice fue poner en marcha el proceso”.

 

A un joven jurista, ¿recomendaría la creación de un nuevo despacho o introducirse en un despacho existente?

“Depende de la persona y de la capacidad de esa persona. Hay personas que tienen una vocación natural para crear una empresa y dirigirla, sea una empresa mercantil o de servicios (lo que sería la abogacía). Si la tiene, es valiente, es audaz y, además, tiene la capacidad de aguante económico, yo, personalmente, le diría que adelante. Insisto, depende de la persona.

Por regla general, lo mejor es coger experiencia y saber cómo se estructura un despacho. Luego, en su momento, iniciarse en la creación de un despacho por su cuenta. Eso aquí ha pasado, hemos tenido abogados que han creado su propio despacho.

Yo creo que el camino lógico sería que primero se cogiera experiencia en una gran firma y si luego te quieres independizar adelante. Pero partiendo de un conocimiento previo necesario”.

¿Cuáles son las principales características de su proyecto de Derecho global?

“La idea básica es la siguiente:

En el mundo hay cuatro sistemas jurídicos básicos: el common law, el derecho europeo (con todas sus diferencias) que es lo que se llama el derecho codificado, el derecho islámico (que es un derecho basado en la religión) y el derecho marxista. Y ya no hay más sistemas. La gente habla del derecho indígena, que sí es verdad que tiene ejemplos maravillosos como sistema jurídico, pero apenas tiene aplicación.

La idea sería trabajar para ver si podríamos unificar los principales sistemas, excluyendo al marxismo que está desapareciendo. El derecho islámico en su fase agresiva también es difícil de incluir, pero hay países como Marruecos o Egipto en donde ya empieza a mezclarse la Sharía con el sistema anglosajón o europeo.

Entonces, se trata de traer a profesores de todos estos sistemas y hablar de la posibilidad de establecer una declaración de principios jurídicos universales, es decir, cuáles serían los principios jurídicos que deberían tener validez en todo el mundo, cualquiera que fuera el sistema. Esa es la idea del derecho global”. Aclarando que “en efecto, no podemos ser utópicos y pensar que dentro de un año va a haber un sistema legal universal codificado porque sería inútil. Pero habría que ir avanzando poco a poco hacia esas ideas”.

 

Tras hablar de su proyecto de Derecho global don Antonio nos regaló el libro “¿Qué es el Derecho global?” y nos dedicó su libro, en el que recoge los diferentes momentos de su vida a nivel personal y profesional.

Sin duda, ha sido una gran oportunidad poder charlar de forma tan cercana con Antonio Garrigues Walker, quien nos ha inyectado motivación para continuar con nuestra labor de formación humana y jurídica.

 

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